“Mi historia no es de suerte, es de esfuerzo”

Nací en Andes, un rincón hermoso del Suroeste antioqueño donde las montañas nos enseñan que todo lo grande se logra cuesta arriba. Soy hijo de Isidro y de Marina, dos campesinos que han vivido toda su vida en este municipio. Mi papá lleva más de cuarenta y cinco años vendiendo lotería en el parque principal. Muchos piensan que en mi casa vivimos de la suerte, pero en realidad vivimos del trabajo honesto, de la disciplina y de la fe. 

Crecí viendo a mi padre madrugar todos los días con su sonrisa y su palabra amable, sin quejarse nunca. Gracias a él entendí que no hay suerte más grande que la que uno mismo construye con dignidad y constancia. De mi madre y de mis cuatro hermanas aprendí la ternura, la fortaleza y la empatía. Y hoy, junto a mis dos hijas, Ana María y Julieta, y mi esposa, Paola, reafirmo que los verdaderos triunfos están en la familia, en los valores y en la posibilidad de servir.

“La vida me enseñó que el éxito no es cuestión de suerte, sino de trabajar con honestidad, servir con humildad y nunca olvidar de dónde venimos.”

Carlos Osorio

-Isidro-

Cuando terminé el bachillerato, mi papá me dijo algo que marcó mi vida: “Hijo, hasta aquí lo puedo acompañar, porque no tengo cómo pagarle la universidad”. No se imaginan el peso de esas palabras, pero tampoco la gratitud que sentí. Él ya me había dado lo más importante: el ejemplo. 

Empecé a trabajar como mesero en el Café Guaticamá, un lugar muy querido del pueblo. Allí aprendí lo que significa servir y escuchar. Y fue don Guillermo Ramírez, el administrador de ese café quien, casi a la fuerza, me empujó a estudiar cuando la Universidad de Antioquia abrió su sede en Andes. 

Me insistió tanto que un día me dijo: “Le voy a comprar el pin, porque usted tiene que estudiar”. Me presenté, pasé y me gradué como abogado. Ese día entendí que los sueños no se heredan: se construyen con trabajo, disciplina y gratitud. 

He dedicado mi vida al servicio público con liderazgo. Fui concejal, secretario de Gobierno y alcalde de mi pueblo. En cada etapa he demostrado que sí se puede gobernar con transparencia, con empatía y con amor por la gente. Aprendí que el liderazgo no es mandar, sino escuchar; no es prometer, sino cumplir. Goberné con la tranquilidad de poder mirar a los ojos a mi padre, quien todavía es vendedor de lotería, y decirle que su hijo honró su esfuerzo sirviendo con honestidad

Cuatro cosas que no sabías sobre mí

Estudié derecho en la Universidad de Antioquia, sede Andes. Cursé tres especializaciones: en contratación estatal, finanzas públicas y gestión pública. Soy magíster en contratación estatal y estoy cursando otro máster en comunicación y marketing político.

Soy hijo de Marina e Isidro, hermano de cuatro mujeres y padre de Ana María y Julieta. Mi esposa es Paola, una mujer compometida con el trabajo social y el bienestar animal.

Desde niño jugué fútbol en las calles de Andes, aprendiendo que la disciplina, el trabajo en equipo y la constancia siempre dan mejores resultados que la improvisación. Además, soy técnico en Entrenamiento Deportivo del Sena. Esa experiencia marcó mi visión como alcalde: ningún joven debería quedarse sin la oportunidad de practicar deporte por falta de apoyo.

Por eso, durante mi administración, impulsé programas y escenarios deportivos que hoy disfrutan miles de niños y jóvenes. El reconocimiento como mejor alcalde del deporte en el Suroeste es el reflejo de un compromiso colectivo con las nuevas generaciones, convencido de que el deporte transforma vidas y comunidades enteras.

Durante mi paso por la Alcaldía de Andes, goberné con transparencia, sin señalamientos de corrupción y con la tranquilidad de mirar a los ojos a cada ciudadano. Mi mayor orgullo es que, al terminar la gestión, la gente no solo recordó las obras y programas, sino la forma decente en que se hicieron. Creo firmemente que la política debe recuperar la confianza, y eso solo se logra con liderazgo, humildad y transparencia.

Mi trayectoria política

Mi futuro está en el servicio a los colombianos

Mi formación, mi experiencia como alcalde en uno de los momentos más difíciles en la historia del país (la pandemia), el conocimiento y la cercania con la realidad de los ciudadanos, me motivan a trabajar para que existan leyes que cuenten con los recursos y las herramientas que garanticen su ejecución.  

Por eso, quiero trabajar por construir leyes para la gente.